Book Review Studio PRO
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Así definiría yo a este libro, pues más que poesía, más que literatura, más que ilustraciones, hay que tratarlo como un conjunto, y en su conjunto, es puro arte.
Y como todo arte, hay que saber apreciarlo, por lo que el libro no dejará a nadie indiferente. Quienes sepan apreciarlo lo encontrarán maravilloso, único, original, excepcional. Quienes no, simplemente no lo entenderán.
Enmarcado dentro del género de ESCRITURA EXPERIMENTAL usando técnicas DADAÍSTAS y la escritura automática o fluir de la conciencia, y con influencias del minimal, grunge, el arte naif o el dadaísmo (movimiento de inicios de s.XX que buscaba romper con las convenciones establecidas y cuestionar la lógica y la razón, un movimiento anti-todo)
Una obra a través de la cual, la autora hace un intento empático de complicidad íntima y busca el imaginario común sin ser explícita, mediante la abstracción.
El título de bestias lo entenderéis al ver los dibujos, curiosos, originales, distintos, que iréis encontrando en todas las páginas del libro. Pero lo entenderéis más al leer el ínidice, y veréis que cada bestia es una criatura que surge de la fusión de dos animales en peligro de extinción (tenéis el listado al final del libro)
Y sabiendo esto, conociendo el dadaísmo, y abordando el libro con mente abierta, veréis que se mezclan muchos elementos (las mismas ilustraciones, nuevas composiciones sintácticas, contraposición de símbolos ortotipográficos, unas tipografías a veces difíciles de interpretar…) ofreciendo un resultado del todo rompedor, único, muy simple y a su vez muy complejo, para que el lector se recree en cada página, lea una y otra vez, observe, intente entender (como quien observa una pintura en un museo y busca extraer todo su sentido)
Conoceréis animales en peligro de extinción a través de unos dibujos sorprendentes y de un lenguaje distinto, pues la autora, siguiendo ese dadaísmo comentado, lo destruye, lo desmantela, cambiando el orden silábico si es necesario, sin seguir las estructuras ortográficas o gramaticales impuestas, y ofreciendo a los lectores un concepto de palabra, de verso, totalmente novedoso.
La autora, en definitiva, juega con las reglas, juega con el lenguaje, con las letras (algunas incluso dificilmente legibles), y provoca que los lectores también jueguen, intenten descifrar tanto palabras como todo el sentido que estas, junto a las imágenes, pretenden transmitir.
Y al final, tenemos un resultado sorprendente, único, que provoca que el lector se sumerja en la obra, mira, piense,deduzca, busque sentidos, extraiga sus propias conclusiones… una conclusiones, unas interpretaciones, que como todo el libro, no siguen reglas, y por lo tanto, serán acertadas para cada uno, sean las que sean, pues serán fruto de una asociación, una observación, una forma de entender muy personal.
Como decía, un libro que os hará pensar y no os dejará indiferentes. Posiblemente el libro más rompedor y distinto que jamás haya caído en vuestras manos. ¿Os atrevéis con él?
Pero, para mi sorpresa, en cuanto busqué la definición de “dadaísmo” empecé a ver cosas que, de otro modo, no habría visto. Pasé página a página disfrutando de los dibujos hechos por la autora. Eran curiosos y originales. Una idea excelente para atraer la atención de los que, aun teniendo buena voluntad con la naturaleza, no somos del todo conscientes del peligro que corren los animales y plantas con los que compartimos el planeta Tierra.
Su forma de expresarse también me pareció curiosa, sobre todo porque no entendí muchas de sus expresiones. A mi edad, y con toda una vida centrada en el orden y la lógica, me intrigó que dentro de ese caos hubiese tanta alma y coherencia. Noté su preocupación por los animales; sentí que la autora sí hacía algo por mejorar las cosas…
Lo volví a repasar página a página; las letras empezaron a estar más claras ante mis ojos y comprendí la intención, las ganas de transmitir, el ansia por ser entendida. Entonces… me encantó el libro.
Betty Ruiz
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Deconstruir el arte
En la línea del estilo rompedor de su anterior libro de poemas, Ü (2022), MJ Escosura nos convoca a Bestias. Y las bestias son una relación por ella elegida de animales en peligro de extinción y que Escosura, también dibujante, representa en el poemario. Los dibujos no corresponden a un solo animal, sino a dos, son criaturas mixtas.
La hibridación no es caprichosa, claro. Forma parte esencial de lo que la autora siente que es, desea decir, vivir y transmitir. Porque ella se da a conocer como queer, palabra inglesa que reúne sinónimos de diversa índole: algunos despectivos; otros, en cambio, muy positivos, tales como unorthodox, atypical, unexpected, out of the ordinary. Los que cito aquí son epítetos que definen con precisión la producción artística de Escosura y su proyección como persona artista. Clasificar a las personas y sus cualidades a partir de un simplón sistema binario: hombre-mujer, bueno-malo, simpático-antipático… es una torpeza, una simplificación que no hace honor a la realidad ni a la verdad (y distingo entre realidad y verdad porque no son lo mismo, pero a ambas las traiciona la simplificación).
Sí, Escosura es una rompedora absoluta, absoluta porque el gesto de su rompimiento afecta a todo: a su entorno y a toda su actividad; no hay escisión entre la percepción de sí misma, la que tiene del mundo y de la sociedad y la que proyecta en la creación artística. Es un todo coherente y radical. Coherente porque su gesto es crítico en todos los ámbitos de la esencia y la existencia, y radical porque experimenta sin temor, no con intención de aniquilar por aniquilar, sino para acercarse a otra verdad, a otra realidad diferente de la que se nos transmite culturalmente. No es en absoluto nihilista. Reconstruye para crear. No destruye; afila su mirada a su interior y a su entorno para ver, ver de otra manera y así crear una nueva mirada, más productiva y respetuosa con el sentir y el mirar subjetivo de cada cual.
No puede así extrañarnos que MJ Escosura recoja el testigo del vanguardismo del siglo XX, sobre todo del dadaísmo, que surgió en torno a 1916 en el Cabaret Voltaire de Zúrich, promoviendo un arte que surgía al azar y tendía al caos, como oposición y rechazo al arte burgués del momento y se declaraba anti-todo. Sin embargo, si dadá —palabra que hasta entonces no significaba nada— se dio a conocer más por su decir NO al arte de la segunda década del siglo pasado ofreciendo el caos —ausencia de alternativa— como contrapartida, no me parece que sea el caso de Escosura. Ella experimenta con la intención de encontrar una alternativa y en su camino de experimentación pone en práctica lo que se le antoja productivo para tal alternativa, aunque ésta pueda ser provisional, incluso para ella. La autora deconstruye, desmantela el lenguaje artístico tradicional, lo desintegra, pero no asola, no nos deja la nada; el paisaje que queda tras ese desmantelamiento no es la devastación. Ella ofrece otras opciones. Las piezas que le quedan son aprovechables, pueden tener otra vida con retoques: reordenación silábica, combinatoria inusual con inclusión de signos ortotipográficos dando lugar a otro concepto de palabra… Escosura pulveriza la lengua, pero no echa el polvo a la basura, sino que lo recoge y crea otra. Crea otra lengua y otro lenguaje.
Escosura —lo mencioné ya en mi reseña de su otro libro, Ü— es una iconoclasta total: lo desmantela todo: la morfología y la sintaxis…: inventa verbos, hace transitivos verbos que no lo son, separa palabras inseparables según la ortodoxia, usa asterisco o dos puntos entre las sílabas de una palabra (de lo que entendemos tradicionalmente por una palabra)… Trata pues la lengua y el lenguaje (el verbal y el plástico) con absoluta libertad, juega con ellos, según le sugiere el momento de creación correspondiente. Se adivina en ella una voluntad de potenciar tanto en sí misma, en el preciso momento de la creación, como en sus lectores, en el preciso momento de su lectura, las asociaciones semánticas que ella propone (que con el novedoso tratamiento lingüístico que ella aplica son insólitas). Pero va más allá: también quiere potenciar las que a cada individuo puedan ocurrírsele personalmente. Porque la riqueza de asociaciones que sugiere una palabra, media palabra, una cadena fónica más o menos larga o incluso una sola sílaba aislada es diferente en cada individuo (o puede serlo), porque las asociaciones tienen que ver con su educación, su cultura (en toda la amplitud de acepciones que le demos al término) y con sus vivencias personales. Las asociaciones surgen de manera automática cuando vemos, oímos, tocamos, leemos lo que sea y tienen mucho que ver con nuestro sub- o inconsciente personal. En Escosura hay espacios de libertad individual, que reserva a cada uno de sus lectores y/u observadores de sus dibujos. Diríase que sus lectores se convierten, en el momento de la lectura u observación, asimismo en creadores, y cada creación con su firma personal.
No es casualidad que escriba Bestias a mano, con una letra difícilmente legible. Intencionadamente es así, precisamente para permitir diversas posibles interpretaciones. Cuando el lector se tropiece con una letra que no consiga descifrar a la primera deberá elegir cómo la interpreta y lo hará según su íntima y subjetiva asociación, determinada por un conjunto de factores, ninguno de ellos al uso.
La dificultad de descifrar en algunos momentos su escritura es la razón por la que no reproduzco aquí ninguno de sus poemas; ello implicaría desvelar su encanto y su intención.
Vaya el ejemplo que sí puedo incorporar a esta reseña porque éste sí está escrito con una tipografía industrial: A modo de antetítulo leemos:
IÜNA
Resquebraja mi aliento
la napia entre peludos,
si con ojo sigue su línea
Con la misma intención de avivar la subjetiva interpretación libre la autora utiliza a veces puntos suspensivos (…), dando a entender: «complétalo tú, lector», o escribe casi siempre observaciones, sentencias que se nos antojan absurdas. Y diríase que en su caso utiliza el absurdo como herramienta para conseguir su contrario: el sentido. Cada cual encontrará el suyo. También sirve a este objetivo el estilo lapidario, conciso, desnudo: menos es más.
El libro incluye un breve pero acertado prólogo de Tatiana Beca Osborne y, al final, una relación de los nombres de los animales en peligro de extinción que el libro considera. Los nombres no están dispuestos en orden alfabético ni por orden de aparición en las páginas, así que me pregunté cuál sería la intención de la autora y, como los nombres de los animales que él hibrida no van seguidos, hasta llegué a trazar líneas de unión entre ellos para ver si aparecía ante mí un dibujo que me revelara la clave del misterio. Pero no, no logré salir de dudas.
Probablemente —en realidad estoy segura de ello— MJ sigue queriendo sacarnos del sopor en el que estamos sumidos y de la inercia que conduce nuestra vida cotidiana, decirnos que despertemos y que nos pongamos a pensar.
Anna Rossell
Las nueve musas https://www.lasnuevemusas.com/deconstruir-el-arte/
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JOSE LUIS RODRIGUEZ LEAL escribe sobre SIN DECIR NADA de MJ Escosura por Begoña Zamacona en la Voz que Lee
"Escucho un tren de vagones diferentes, va sobre railes imprecisos. Pero sí, produce sensaciones sincopadas, cortocircuitos. Pensaría que es lo que proyecta una persona sensible a borbotones y que escribe, insinúa, desdice, y no acaba de definir, a ráfagas.
Experimento sensaciones definidas, punzantes. Mi cabeza o mis ojos no acaban de ver, entrever, pero la piel me escuece, no hay duda.
Leo lo que no dice, veo lo que se escapa, me golpea lo que se esconde. Hay una máscara que se oculta, que huye, que cuando parece desvelarse se emboza aún más. Juega conmigo y siempre se deja ganar.
Sus poemas-jaula no tienen llave, no pueden tenerla. No vamos a abrir y mucho menos liberar sus palabras, porque no podemos leerlas, solo imaginarlas; darles la vuelta, entrelazar un hipérbaton tras otro nos lleva a la conclusión de que las palabras no son el camino más corto para comunicar. Quizá las letras sí, tan rotundas, tan abiertas, tan preñadas de posibilidades. Tan cómplices.
Me provocan, un dejo doloroso, que no sé si es mi dolor o su dolor, convengamos que el nuestro; una confusión llena de certezas, que por serlo me confunden; una resaca como la del abstemio. Y entonces aparece un abismo que requiere una red de orden. ¿Qué orden, qué red?
Si ordeno sus poemas anacolutos, si reescribo sus versos para mis versos, sus intenciones para mis intenciones, sus tronchados renglones para mis guías; entonces pierdo la claridad y el sentido de su primera abstracción. MJ no quiere escribir los poemas que yo escribo o los que nadie escribe, ni gritar lo que las estatuas puedan entender, ni hacer cómplices en el ataúd.
Si lo miramos bien, sus poemas no pueden ser más claros, más sinceros, más directos. Reivindican, o mejor, dejan caer, la contradicción, el conflicto, la crisis, la duda, el desaliento, la desolación. No ocultan, no disimulan la dislocación entre versos. Su lectura se descoyunta si se pretende ir más allá de su tono airado.
Su trabajo tiene una hondura espectral, incorpórea, ausente que
no evita los verdugones del alma.
Me duele, sobremanera, su dolor y solo espero y deseo que en su escritura encuentre el bálsamo que todo ser, solo por serlo, merece."
JOSE LUIS RODRIGUEZ LEAL
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MJ Escosura o la poética de lo absurdo [aparentemente]
Todo lenguaje es limitado por definición, más aún el verbal, encorsetado en estrictas reglas gramaticales. Las vanguardias de la primera mitad del siglo XX han sido especialmente representativas del ansia humana por escapar a la comunicación lógica. Lo han sido en las diversas manifestaciones artísticas, en arquitectura, pintura y escritura, y se han influido unas a otras: futurismo, cubismo, fauvismo, poesía visual, estridentismo, expresionismo, creacionismo, ultraísmo, surrealismo, dadaísmo… Los ismos se reprodujeron en poco tiempo en un intento de promover la evolución en la comunicación artística, y aunque no todos pretendieron romper con la lógica de la razón, sí ensancharon siempre miradas y técnicas que parecían haber agotado sus posibilidades.
MJ Escosura hace suya la herencia de algunos de estos ismos, sobre todo del dadaísmo y una suerte de complemento gráfico que no es el caligrama de la poesía visual.
Como hicieran los creadores del dadaísmo Hugo Ball o Tristan Tzara y el Cabaret Voltaire en Zúrich, Escosura se rebela contra la lógica y apuesta por lo (supuestamente) absurdo. Su técnica es, como lo fuera la vanguardia que la inspira, fruto de la sensación instantánea personal, o eso parece. Su estilo se reduce a lo esencial: rehúye lo superfluo, es estrictamente sobrio, parco y lapidario. La condición sucinta de sus poemas le impone una brevedad que desemboca en el aforismo. Tiende a la sentencia:

Tu verdad invisibiliza
la calma : cesa. No es fácil
darme : el valor que mereces +
O bien:

recogiendo su sentido :
complementando …
Se debatían en silencios
[ de dos ]
Y si bien el aforismo y la máxima al sentenciar acotan el pensamiento de forma precisa, la técnica de Escosura pretende ir más allá subrayando el mecanismo inconsciente de la asociación para hacerlo aflorar a la conciencia.
Deconstruye la morfología de las palabras para reconstruirlas a su propia manera, interrumpe secuencias silábicas que a primera vista quisiéramos juntar y junta otras que tenderíamos a separar. Lo mismo ocurre con la sintaxis, que a veces queda en suspenso; juega con la asociación instantánea (léxico-semántica o fonética, explota diversas acepciones de una misma palabra): «
Está dentro
de su cabeza y …
parece un con –
sentido .
Y aún:
Cuándo las películas
te las montas
sin saberLo justo?
Seduce aquello insinuado ..
u organiza saltos fonético-semánticos en la mente del lector:
Lo seres lúnicxs
Cómo son únicos
roban a lo lúcido : su
condición lúdica .
O bien:
síestá de :
siesta
O utiliza los signos ortográficos como lenguaje significativo adicional, bien como complemento de sentido, bien como sentido en sí mismo:
O también:
Cuando me llame +
por apaciguar * .
[A]prenderé > <
O desmonta frases hechas que le sirven de material para crear una aseveración inédita:
¿Estar : más solx
que la [l]una ?
Y otro:
Quedarse como la típica piedra, preciosa ..
Por la que me empeñaría .
Pero cada poema, de dos, tres o cuatro versos, situado en la página derecha, va acompañado en la izquierda de un dibujo que lo complementa de un modo casi —valga la palabra— literal, casi figurativo.
Si la poética visual utiliza la expresión gráfica del caligrama para conformar una imagen con el propio texto, en Escosura no predomina la imagen sobre el texto, el ojo del lector-espectador no capta la imagen en primera línea, sino que lo gráfico y lo textual capturan el ojo por separado. Ambas partes son por sí mismas independientes y complementarias, sin que ello suponga paradoja ni redundancia. Ambas cumplen su función por separado y adquieren nueva vida en su conjunto.
Sara Levesque, autora del prólogo, se refiere a las letras de Escosura como a «[…] esos guiños rizados y enrevesados que tanto me gustan […]». Y, sí, sus poemas pueden definirse como guiños. Y sabemos que los guiños son siempre sugerentes, estimulantes y evocadores.
Encuentro en Internet estas palabras de la autora, que introducen bien en su escritura:
Descripción
Creo ilusiones utópicas
dando el típico lugar a cualquier sensación : en
manías reflejadas sin que se noten demasiado /
[in]tentando lo abstracto del imaginario común ..
Es… cualquier pretexto-empático
con rasgos escritos por ellxs .
/ MJ Escosura
Anna Rossell
Las nueve musas https://www.lasnuevemusas.com/mj-escosura-o-la-poetica-de-los-absurdo-aparentemente/
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He comenzado a leer el poemario de MJ Escosura. La garra juvenil inunda este libro y consigue satisfacer al lector gracias a los ademanes de amor y pasión. Hay autores que se dan a conocer a causa de su rasgada personalidad; otros a golpres de salvajismo. Ü es originalidad vivida.








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